Hace unos días el gobierno federal anunció que debido a un faltante de 300,000 millones de pesos en las arcas públicas y al hecho de que se está acabando el petróleo, se vería la forma de reducir los gastos, aumentar impuestos, endeudarse o una combinación de las tres opiciones. En mi opinión, primero se tienen que reducir su sueldo a la mitad los diputados, senadores, presidente de la república, etc, y bajarle a sus transas para que el pueblo acepte pagar más impuestos. ¿Cómo se atreven a pedirle al pueblo mexicano que pague más impuestos si sólo vemos cómo los diputados se dan bonos millonarios al terminar sus 3 años de legislatura o cómo se van a comer a restaurantes carísimos con cargo al erario para tratar temas que no son de interés ni de beneficio para el pueblo mexicano cuando muchos mexicanos a penas tienen para comer frijoles y tortillas? Es una verguenza; a veces me dan ganas de llorar, porque vamos a celebrar 200 años de independencia con unos vividores en el gobierno. Hace unos días un diputado honesto regresó 1 millón de pesos que le habían sido entregados para viajar regularmente a su ciudad natal, que es Villahermosa. Imagínense, si los 500 diputados hubieran devuelto ese dinero, tendríamos ahorrados 500 millones de pesos que hubieran servido para sacar de la pobreza a 500 familias mexicanas. Por eso, a veces pienso que los cambios en este país se dan cada 100 años; en 1810, la Independencia; en 1910, la Revolución Mexicana; sólo espero que en 2010, la revolución sea pacífica, sin derramamiento de sangre. No es posible que tengamos un gobierno rico y un pueblo pobre; ¿hasta cuándo los mexicanos permitiremos tanta injusticia? No llamo a que nos levantemos en armas porque eso crearía caos, pero si a que hagamos sentir nuestra presencia; que los diputados y senadores sepan que son nuestros empleados y no los patrones; nosotros les pagamos con nuestros impuestos y muchos de ellos ganan más que cualquier legislador de Estados Unidos. Simplemente, el presidente Calderón gana más dinero que el presidente Obama. En México, hay sueldos de primer mundo para políticos en un país que aún está en vías de desarrollo. Ahora resulta que para los diputados las amantes y los table dance también son prestaciones por su trabajo. Los diputados y senadores que abusan y roban al pueblo DEBEN SER JUZGADOS CÓMO TRAIDORES A LA PATRIA.
Ya basta, los mexicanos necesitamos organizarnos y hacer una revolución pacífica y cultural. Podemos empezar investigando quién es nuestro diputado y senador, y presionarlo para que realmente nos represente en el Congreso de la Unión. Denise Maerker propone no pagar impuestos cómo una medida de presión; yo creo que podría ser la opción, pero tenemos que organizarnos todos los mexicanos para no hacerlo y así no nos pueder meter a la cárcel a todos por ello. Se podría decir que sería un acto de desobediencia civil. Si sólo fuéramos pocos en el movimiento no funcionaría, porque terminarían metiéndonos a la cárcel a los que no pagáramos impuestos. La medida de no pagar impuestos sería temporal, hasta que el gobierno escuche e implemente nuestras demandas: recorte de 50% a los sueldos de los altos funcionarios, revocación de mandato, consulta popular, destinar más recuersos a educación, ciencia, tecnología, combate a la pobreza y creación de empleos bien pagados (aumentar el salario minímo cómo los diputados se aumetan año con año su salario). No llamo a un movimiento armado, porque ya se ha demostrado que no sirven cómo quisiéramos, más bien llamo a un MOVIMIENTO PACÍFICO DE CAMBIO desde la sociedad civil DÓNDE NO SE DERRAME UNA SÓLA GOTA DE SANGRE. Los ciudadanos tenemos en nuestras manos el futuro de nuestro país, ¡VIVA MÉXICO!
Les dejo a continuación el artículo de Denise Maerker:
Ni un peso más
Denise Maerker
El Universal
21 de agosto de 2009
Ni un peso más en impuestos si no se pone un alto al despilfarro y al abuso del dinero público del que somos testigos impotentes día con día.
Pagar impuestos es una obligación irrenunciable. De acuerdo. Dicho esto, no estoy dispuesta a pagar ni un peso más de impuestos si antes no se pone un límite a la cultura del dispendio que priva entre nuestros gobernantes y funcionarios. Las finanzas del Estado están en serias dificultades: menos producción de petróleo, precio más bajo del barril, menos turismo, menor actividad económica, menor recaudación. Falta dinero y de algún lugar lo van a tener que sacar. Las opciones no son muchas: o se endeudan, o cobran más impuestos, o gastan menos.
¿Pero nos pueden pedir legítimamente más sin un programa draconiano de austeridad? Yo creo que no. Por eso, y antes de que nos anuncien, de a cómo es el golpe, habría que enviarles un mensaje claro y contundente.
Ni un peso más si no se le pone fin a la opacidad con que los gobernadores manejan el dinero público. No puede el gobernador de Guanajuato comprar mil hectáreas a billetazo limpio sin decirnos de qué partida lo sacó y reservase la información durante cinco años.
Ni un peso más si antes no transparentan y controlan la forma en que los diputados se gastan y se reparten el dinero. Basta de acuerdos de la junta de coordinación política en la que se asignan millones a las bancadas. No más turismo legislativo.
Basta de privilegios: que todos los funcionarios y legisladores sean derechohabientes del ISSSTE y si quieren otros seguros médicos que se los paguen con su dinero.
Basta de la complicidad entre políticos que los lleva a llamar traidor al que se comporta con honestidad.
Ni un peso más si la Presidencia y el Ejecutivo no reducen su gasto corriente. No se puede pedir más cuando en Los Pinos se sobregiran año con año respecto a lo presupuestado. Ni un peso más si no desaparecen las secretarías inútiles. Y que se transparenten las millonarias partidas previstas para el festejo del bicentenario.
Estamos en una severa crisis económica, millones de mexicanos angustiosamente buscan la manera de mantener su nivel de vida. Cobrar más impuestos ahora es como hacerlo en tiempos de guerra, la justificación y el discurso tienen que ser inapelables. Y para eso hoy se necesita no un compromiso, sino una demostración de austeridad sin precedentes, un auténtico cambio en la cultura de las élites gobernantes respecto del dinero público, de lo contrario, la evasión y el no pago quedarán plenamente validados y justificados.
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